Artículos
En un intento de balance de la trayectoria de canalseisdejulio es indispensable tocar uno de sus aspectos polémicos: En varias ocasiones se nos ha criticado por actuar como una especie de Televisa “pero al revés”, es decir de ser tan par-ciales como esa empresa, pero en favor de otras causas. El asunto conduce al tema de la objetividad.
El tratamiento de los temas que ha abordado canalseisdejulio varía de acuerdo a la naturaleza de éstos, por ejemplo, en los trabajos sobre el grupo armado conocido como EPR, o en el realizado sobre los sucesos del 2 de octubre de 1968, se intentó exclusivamente presentar imágenes, opiniones de testigos o protagonistas,y comentarios propios ceñidos a las evidencias. En cambio hay otras producciones, como la relativa al Fobaproa o la crisis económica, (por citar tan sólo dos casos), en el que se toma posición abiertamente desde el inicio del video film, sin buscar el equilibrio informativo niproyectar una noción de imparcialidad. Está claro que en estos y otros casos consideramos que es pertinente tomar partido y no disimular el sentido de nuestra opinión, en lugar de fingir que buscamos alcanzr la objetividad. Al respecto consideramos que la objetividad suele ser una oferta informativa más que engañosa. Por lo regular, hemos preferido dotar de datos, argumentos y evidencias visuales a las opiniones que externamos, nos parece preferible que simular la presunta neutralidad de que se jactan los medios más tendenciosos que existen, y lo hacemos, de preferencia, con aquellos temas que ya han sido obeto de intensas campañas en la televisión que han dejado más que claros los argumentos y puntos de vista de los dueños del poder. Lo objetivo, decía algún maestro de comunicación, es la fecha, la hora y el lugar, lo demás entra en mayor o menor medida en el terreno de la subjetividad. Volviendo a Monsiváis, una cita: ” Si su versión de los hechos ( del canalseisdejulio) es necesariamente controvertible, el material a que acuden suele ser irrefutable”. Sinceramente creemos que la pretensión de mostrar los temas sujetos a un equilibrio informativo perfecto, (neutral, objetivo), en ocasiones aproxima peligrosamente a la mentira total. Mal que bien al espectador de nuestro trabajo se le enfrenta explícitamente a una verdad, no a la falsa pretensión de La Verdad. La producción de un documental, en video o en cine, obliga a una larga serie de decisiones subjetivas desde el momento mismo de emplazar la cámara. Se trata de un proceso inevitablemente manipulado de principio a fin, (aquí el verbo manipular empleado en su ascepción literal: operar con las manos). Además de la muy subjetiva carga contenida dentro de un encuadre, hay que añadir el polisignificante resultado que arroja la combinación de tomas en infinidad de cortes que se practican durante el proceso de edición. ¿Puede deveras alcanzarse la objetividad?.
